miércoles, 15 de septiembre de 2010

Si todos votamos podemos lograrlo, en Dios y en eso creo...!


Si todos votamos podemos lograrlo, en Dios y en eso creo…!

Muchas son las opiniones y artículos emitidos a través de los medios de comunicación social, por especialistas en diversas disciplinas, que hacen vida pública en este país, en relación con las próximas elecciones parlamentarias. Algunos están de acuerdo con que todos los ciudadanos deben ejercer su derecho al voto y otros de manera tajante manifiestan que de ser así, le estaríamos facilitando el camino al régimen para que obtenga de nuevo el dominio absoluto de la Asamblea Nacional. En pocas palabras, estaríamos contribuyendo con la legitimidad de origen de un parlamento altamente cuestionado y con un mayor afianzamiento en el poder por parte de quien nos desgobierna.
Los argumentos esgrimidos por quienes no están de acuerdo con el sufragio, son harto conocidos por la mayoría de los venezolanos. Un Consejo Nacional Electoral completamente genuflexo y con una estructura viciada, que responde a los intereses de una parcialidad política, responsable de convertir el referéndum presidencial del año 2004 en un plebiscito y responsable del fraude continuado en los siguientes procesos eleccionarios. La Ley Orgánica de Procesos Electorales aprobada por la mayoría de los diputados rojos para su beneficio, nos coloca en una situación de minusvalía. El ventajismo oficial con la utilización de todos los medios y recursos del Estado para la ejecución de sus campañas. Un “Plan República” dirigido por comandantes militares, muchos de ellos inscritos en el PSUV y ejecutado por reservistas y milicianos, que en conjunto forman parte del brazo armado de la “revolución”. Gavilla de motorizados, estructurados y equipados para tratar de implantar el terror, principalmente en la etapa final del evento electoral. Irregularidades en todo el curso del proceso, sin que el CNE se pronuncie al respecto, sencillamente porque les favorece.
Todo lo aquí expuesto lo hemos vivido, no son cuentos de caminos; son situaciones que aún tienen plena vigencia y por consiguiente, es fácil también entender a quienes presentan serias dudas sobre el sistema y en consecuencia han decidido no seguir la ruta del sufragio.
Entonces ¿Qué vamos a hacer?.
En principio, no podemos evitar que el próximo 26S se realicen las elecciones parlamentarias, eso ya está programado. Convencidos de que la abstención sólo favorece al régimen, proponemos que todos los ciudadanos inscritos en el registro respectivo, vayan a votar, en forma masiva y contundente, para lo cual debemos convertirnos en un factor multiplicador y de motivación. Debemos asumir definitivamente que el problema que estamos viviendo nos afecta a todos por igual y por lo tanto tenemos la obligación de afrontarlo estrictamente bajo el principio de la corresponsabilidad, con todas las consecuencias que este acto genere. Tenemos que organizarnos para la vigilancia y control de los centros de votación y extremar el estado de alerta para tratar de que no se cometan hechos irregulares y asimismo brindar todo el apoyo a nuestros aspirantes a diputados.
Esta actuación de nuestro gran pueblo movilizado, es lo que denominamos la operación “Fuenteovejuna”…todos a una señor…!. No nos referimos por si acaso a quitarle la vida a nadie, ni a demoler, ni a aniquilar, ni aplastar, ni a freír cabezas que son expresiones utilizadas por la gente del régimen. Me refiero en sentido figurado a la acción conjunta de un pueblo enardecido que con justa razón se prepara para el reclamo y la defensa de sus derechos que han sido violentados a través de perversas prácticas propiciadas y llevadas a efecto por el Consejo Nacional Electoral, bajo la batuta de aquel que quiere perpetuarse en el poder.
Otra fuente de inspiración es este hombre universal, conocido como el Mahatma Gandhi, quien contribuyó significativamente con la independencia de su patria, basado en los principios de la no violencia, la resistencia pacífica y la desobediencia civil.
A esto, por convicción debemos llegar, amparados en lo que establece nuestra Carta Magna en el artículo 350 y por si fuera poco en el artículo 333, que nos proporciona un mecanismo legítimo de desobediencia civil que contempla la resistencia a un régimen usurpador e inconstitucional.
No es votar por votar, es ejercer ese derecho y hacerlo valer cueste lo que cueste. Aquí veremos de que material están hechos los que aspiran a ser diputados y el resto de los ciudadanos que se presentan como líderes en este país, aquí veremos de que estamos hechos todos sin excepción.
Sin 26S y redundamos en esto, no hay 2012 ni más nada que no sea tristeza y desolación. En un supuesto negado de que nuevamente se apoderen de eso que llaman Asamblea Nacional, el resto lo conocen ustedes, leyes y más leyes a la justa medida del sátrapa, para que finalmente sean modificados los artículos 2º y 6º de la Constitución y nos terminen de transformar en un estado castro-chavista-comunista, lo cual por ser inviable, retrógrado y repugnante debemos evitar a toda costa.
No nos queda otro camino, de nosotros depende y si cumplimos con los preceptos ya citados, podemos lograrlo. Piensen que con una actitud positiva, firme y dispuesta a la legítima defensa, pudimos derrotarlos en la consulta del año 2007, cuando el alumno del comunista cubano se sentía más fuerte que ahora. En estos momentos, la desesperación le brota por los poros, esa bestia está herida y nos corresponde rematarla, políticamente hablando. Podemos hacerlo. En Dios y en eso creo.

Edgar Bolívar R.
Gral. De División (GN-r)

Septiembre, 15/2010

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